Como era de temer se ha mostrado vana la esperanza en que un mínimo de coherencia brotase del seno del actual Consejo de Administración del Real Oviedo, aunque fuese en última instancia, y la incalificable última barbaridad cometida, como es la aberrante denuncia realizada contra un grupo de oviedistas utilizados como cabezas de turco buscando una ruin venganza por el mero hecho de alertar sobre la calamitosa gestión que está poniendo a la entidad en una situación crítica, no ha sido retirada.
Mientras los actuales dirigentes continúan con su huída hacia adelante en un camino que nos conduce al mayor de los desastres, con las figuras decorativas que componen el órgano de gestión asentadas definitivamente en un triste papel de palmeros y con la pasividad de quien, al menos, debería pronunciarse sobre la situación y al no hacerlo se convierte en cómplice de la misma, mostramos nuestro total apoyo a los compañeros que ahora se ven envueltos en esta última afrenta.
Sólo nos queda confiar en que esa aludida coherencia parta de quien tiene que administrar justicia y todo se quede en otra más de las interminables tendenciosas actuaciones de quienes no pueden o no quieren entender que únicamente somos culpables de ser oviedistas. Ya es suficientemente triste que la gravedad de la situación afecte al Real Oviedo como para que encima, salpique a quienes sufren por ello.